El ADN del poder: una lectura de las pasiones oscuras en la política
Lic. Lourdes Bernal
Desde sus propios inicios, la existencia humana es cíclica y todo lo que conlleva el existir, se repite una y otra vez a través del tiempo. Dentro de esta rueda de la fortuna que es la vida misma, el poder y la política, son muestra tangible, de ese veneno amargo de la ambición, la traición y la violencia que corre como esencia por nuestro propio ADN.
Esta podría ser una visión profunda y, a la vez, pesimista de la condición humana. Ya que la historia avanza en círculos, repitiendo constantemente los mismos errores, conflictos y luchas por el poder. Desde esa perspectiva, la política no aparece como una herramienta para el bienestar colectivo, sino como un escenario donde afloran las pasiones más oscuras del ser humano: la ambición desmedida, la traición y la violencia.
Sin embargo, aunque la historia demuestra que muchos de estos comportamientos se repiten una y otra vez, también es cierto que la humanidad ha sido capaz de generar actos de grandeza, solidaridad, justicia y transformación social. Si bien el poder puede corromper y la política puede convertirse en un campo de confrontación, también puede ser el espacio desde donde surgen cambios que dignifican la vida de los pueblos.
Hay que reconocer que los ciclos de la historia existen, pero también debemos preguntarnos si estamos condenados a repetirlos o si, mediante la conciencia, la educación y la memoria colectiva, podemos romper esas cadenas y construir un futuro diferente. Porque en el mismo ADN humano donde habitan la ambición y la violencia, también residen la empatía, la esperanza y la capacidad de cambiar el rumbo de nuestra propia historia.

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