Cuando el delito se convierte en autoridad
ELKIN PALMA CEID-EDUMAG El problema de una sociedad no comienza cuando aparece un líder que delinque; comienza cuando sus seguidores consideran que la lealtad hacia él los obliga a renunciar a la capacidad de juzgarlo. Un líder puede tener seguidores, representar una causa legítima, haber conseguido resultados o expresar ideas con las que millones coinciden. Nada de eso modifica el hecho jurídico de que, si existe pruebas firmes de que ha cometido delitos probados judicialmente pierde legitimidad. Confundir la legitimidad de una causa, con la inocencia de quien la encabeza es un error lógico. Además, porque no se aprecia una verdadera causa en su detención del poder. En este momento todos los seguidores de este gobierno tienen un dilema moral, y se pone a prueba la moral de los ciudadanos de “bien” es como cuando la bella dama tiene la seguridad de la promiscuidad de su marido y ella forjada en la espiritualidad, aferrada en sus principios no logra confrontarlo, quizá...