LA MARCHA QUE FUE, LA MARCHA QUE SOMOS
Un llamado a la dignidad del maestro y a la defensa de la educación pública. Elkin Palma Barahona CEID-EDUMAG Hubo un tiempo en que los maestros de aquel Magdalena grande decidieron caminar. No caminaron porque les sobraran fuerzas. Caminaron precisamente porque les faltaban. Les faltaba salario, les faltaba reconocimiento, les faltaban condiciones dignas para enseñar. Pero les sobraba algo que hoy parece escasear: la conciencia de que la dignidad, cuando es pisoteada, no se negocia: se defiende. Aquella marcha no fue solamente un desplazamiento de maestros por las carreteras de Colombia. Fue una escuela abierta sobre el asfalto. Una escuela donde el maestro aprendió que también se educa cuando se protesta, cuando se pregunta, cuando se dice ¡basta! Sesenta años después, la historia nos vuelve a preguntar. Y la pregunta no es solamente qué hicieron aquellos maestros. La pregunta verdaderamente incómoda e...