EL CARNAVAL PEDAGOGICO: Cuando la escuela aprende a bailar su propia historia..
ELKIN PALMA BARAHONA CEID-EDUMAG Alguna vez Paulo Freire dijo: “que nadie educa a nadie, sino que nos educamos en comunión con el mundo” Durante muchos años, como si la brisa “loca” de febrero fuera un enemigo del cuaderno, la escuela del siglo XXI cerraba sus puertas cuando el tambor comenzaba a latir. El Carnaval era visto como una pausa incómoda, un paréntesis festivo que “atrasaba la academia”. Se decretaban cuatro días de silencio escolar, como si el conocimiento solo habitara en el tablero y no en la calle; como si la cultura popular fuera sospechosa y el jolgorio un pecado pedagógico. Pero Paulo Freire nos enseñó que la educación no puede ser un acto bancario donde se depositan contenidos desarraigados de la vida. La escuela que ignora la cultura de su pueblo se vuelve extranjera en su propio territorio. Y en la Costa Caribe, el Carnaval no es un accidente folclórico: es memoria viva, es resistencia histórica, es narrativa cole...